¿Qué hacer si soy adolescente y mi médico me diagnosticó diabetes tipo 1?

¿Qué hacer si soy adolescente y mi médico me diagnosticó diabetes tipo 1?

Atravesar un nuevo cambio de vida no es fácil, pero unidos se logra. Mira algunos tips para tener en cuenta.

Cuando le preguntamos a nuestra comunidad qué le respondería a un joven que recientemente diagnosticaron de diabetes, muchos quedaron en silencio, otros nos dijeron cosas como "es una condición, no una enfermedad mortal".
Consolidamos las mejores respuestas por si eres tú quién está atravesando por esta situación, no importa si eres padre o madre o el hijo. 

  1. No a la sobreprotección.

Muchos padres al recibir el diagnóstico de diabetes tipo 1 de sus hijos se vuelven sobreprotectores y esto es básicamente una respuesta al miedo de que algo malo le pase a su hijo. También al desconocimiento por parte de ellos de saber cómo manejar la situación. Afortunadamente cada vez más en los hospitales y clínicas de nuestros seguro médico hay educadoras y programas de control y prevención que explican cómo manejar el automonitoreo y autocontrol en diabetes y las pautas que nos dan ayudan a entender qué hacer. 

Si eres un padre así de controlador puedes generar, contrario a lo que buscas, un grado de temor y rechazo en el joven o niño. Lo vuelves inseguro a su entorno. "Concientizar no es atemorizar" porque sembrar miedos sobre su diabetes es atemorizar al niño a actuar, a aceptar lo que pasa y a ocultarlo de sus amiguitos.

Así que en este punto, te pedimos que evalúes qué tan controlador estás siendo al punto de evitar que el niño o joven sea por sí mismo. Y que hagas un alto en el camino para elegir escucharlo, negociar y que seas un apoyo y soporte de un individuo empoderado pero no atemorizado.

2. El cambio es en familia

Siempre decimos que cuando hay una persona con diabetes en casa, todos tenemos diabetes. Y en este punto vale la pena analizar que los cambios de hábitos son en familia, no en el paciente únicamente. Esto quiere decir que cambiar de hábitos debe ser una tarea de todos, de revisar que estemos eligiendo bien los alimentos y las cantidadades adecuadas para todos. No es "usted tiene que comer así. Yo si puedo comer de todo". 

Es más bien, "nos están enseñando a comer mejor, vamos a cambiar algunas cosas para todos. Vamos a dar ejemplo". Y es que el ejemplo es la mejor manera de aprender. Y si deseas darte un "pecadito" recuerda que lo puedes hacer y que incluso en el mercado hay tortas, chocolates, dulces, gelatinas y otros productos cero calorías y cero azúcar. El secreto es que también aprendan a disfrutarlo y a desestigmatizar la diabetes y el hecho de que el azúcar da felicidad y por tanto los productos cero son aburridos. Es mentira.

Recuerda que ante cualquier ajuste todos tendrán que aprender de nuevo, ya que es un proceso continuo de aprendizaje. Así que empieza por quitar el salero de la mesa, las salsas del refrigerador, los helados del frizer y cereales azucarados. Y comprar una vajilla de platos no gigantes, sino más bien discretos en su tamaño. Recuerda que el secreto del tratamiento es una buena dieta, en porciones adecuadas, continuas y ¡con mucho verde!

3. Aceptar el tratamiento

Como explicamos a nuestra comunidad, ser joven y atravesar por un nuevo diagnóstico que será de por vida, tiene una carga emocional adicional que viene con lo que hormonalmente significa ser adolescente. Como sabrás, muchas veces el joven tiende a rechar el tratamiento dejando de aplicarse la insulina y llenando su confusión y vacío en las drogas, el licor o el cigarrillo. Aquí debemos peguntarnos ¿qué es lo que realmente genera ese vacío? y en la mayoría de los casos, el apoyo o soporte de un especialista será de gran utilidad. 

Sentarse a hablar e identificar qué está sucediendo y buscar siempre las fortalezas que tiene el joven o niño para afrontar sus retos, serán puntos clave de partida. Debes reforzar esos valores que tiene el individuo que lo hacen triunfante y único. No te centres en las debilidades sino en las fortalezas que le caracterizan.

Los jóvenes particularmente tienen a esconder sus medicamentos. Incluso jóvenes adultos también lo hacen para evitar ser "rechazados" en sus empresas. Pero cuando esto pasa, la clave es informar y buscar Fundaciones como la de nosotros, por ejemplo, para que vayamos a capacitar a tu institución educativa u empresa y que ellos sepan que pueden aportar a tu bienestar. 

¡Cuando los amigos saben y son concientes de lo que te pasa, te pueden cuidar tanto o más que tu mamá! Así que tu diagnóstico no debe ser un problema, el problema es para los otros si no saben cómo actuar. Educar empodera.

4. Medicamentos

Todos tenenemos un cuerpo único que requiere un tratamiento único. Tu insulina muchas veces no es la misma para otro ni en las mismas dosis. Así que ni se comparten esferos de insulina, ni se automedica. Debes tener muy claro que toda transición lleva tiempo y tiene muchos altos y bajos, y que en esta marea de altibajos en ningún caso el medicamento es el culpable. 

La insulina no es la mala del paseo, pues está aquí para ayudarte a vivir más, a tener mejor calidad de vida, a evitar que tus nervios y vasos sanguineos se dañen rapidamente. Así que procura acércarte a la insulina con amor y gratitud porque al menos existe. Hay muchas enfermedades  que no tienen el tratamiento desarrollado aún  y hay enfermedades que ni siquiera te dan tiempo.

La diabetes te da tiempo, te avisa y puedes vivir con ella muchos años. Tus metas y sueños e ilusiones pueden seguir. Así que ten en cuenta estos consejos:

a. Infórmate bien.
b. Busca personas que han logrado avanzar y que pueden ser tu inspiración.
c. Educa a tu familia y amigos porque en ellos está el mayor soporte.
d. Ámate como a nadie, cuídate y cultívate, ese es el mejor remedio.
e. Exige a tu médico control mensual de tu insulina, revisión de tus pies cuidadosamente mínimo 2 veces al año, exámen ocular mínimo 1 vez al año. Tu hemoglobina glicosilada cada 3 meses y recuerda, anotar muy juiciosamente el registro diario de tu glucometría que es el que define la ruta de tu tratamiento.

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